El kirchnerismo siempre llamó a las cosas por su nombre, nunca ocultó lo que pensaba ni apeló al doble discurso.
Cuando Néstor Kirchner en el 2002 afirmó “no quiero ser candidato del aparato o ser presidente para ser empleado de los banqueros de turno o de los intereses internacionales que nada tienen que ver con la Argentina”, nos mostraba una forma de actuar frente a la sociedad olvidada por los argentinos: el hablar claro. Decir la verdad, decir lo que se piensa ha sido en el hacer permanente del kirchnerismo una forma de abordar la refundación ética y moral de nuestro pueblo, condición indispensable para encarar la construcción de una nueva Argentina que desterrara la impunidad, fortaleciera las instituciones, una argentina económicamente justa y solidaria.
Ayer como lo ha hecho siempre, Cristina volvió a hablar claro desde la responsabilidad de jefa del movimiento que ha transformado a la Argentina, desde la responsabilidad de estadista que sabe que le corresponderá presidir la Nación hasta el 2015.
Desde la responsabilidad de saber que gobierna para todos los sectores de la sociedad. “Ni explotación, ni extorsión. Necesito sindicatos solidarios”, dijo ayer la presidenta en una apelación directa que sólo se puede hacer entre compañeros de un mismo proyecto. Para continuar con una contundente advertencia: “Cuando a una organización sindical solamente le importa lo que les pasa a sus afiliados y toma actitudes que terminan perjudicando al conjunto de la sociedad, deja de ser un sindicato para transformarse en una corporación”.
"Siempre me van a tener del lado de los trabajadores. Este no es un gobierno neutral, es un gobierno que quiere que siga mejorando el poder adquisitivo de los trabajadores, pero también sabe que hay que llegar a otros sectores y no podemos ser rehenes de cada actividad que puede afectar al resto de la sociedad".
Cristina Kirchner demostró con éstas palabras, un ejercicio de la honestidad del gobernante que debate las dificultades que enfrenta la gestión, frente al pueblo, frente a la Nación. Una Presidenta que convoca desde la autoridad del apoyo popular, como jefa del Movimiento Nacional y Popular, al esfuerzo conjunto para consolidar este modelo, el de las grandes mayorías, frente al modelo de la histórica minoría del privilegio.
Cristina, ayer, acrecentó aún más su figura de estadista.
Carlos María Duhalde
Mesa Promotora
Agrupación Néstor Kirchner España

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